¡Sí, sí! No estás leyendo mal el título. No se titula “6 razones para ser líder”, sino “6 razones para NO ser líder”. Pero voy a intentar demostrarte que no me he vuelto loco de repente.

 

A lo largo de mi experiencia como formador he podido comprobar en multitud de ocasiones la mala prensa que tiene la palabra “jefe” y las ganas que tenemos todos de ser líderes. ¿Y por qué sucede esto?

 

Vamos a detenernos un instante en las definiciones que nos da la Real Academia Española de estas dos palabras:

 

Jefe/a: superior o cabeza de una corporación, partido u oficio.

Líder: persona que dirige o conduce un partido político, un grupo social y otra colectividad.

 

¿Son muy parecidas estas definiciones verdad? Entonces, si son tan similares las dos palabras en su significado, ¿cuáles son las razones ocultas para que todos queramos ejercer nuestro liderazgo y en cambio nos cueste tanto asumir jefatura?

 

1ª Razón para no ser líder

¿Cuántos dictadores fueron líderes?

 

Siempre que nos mencionan la palabra líder, lo más normal es que nuestra cabeza nos derive hacia esos personajes de la historia que han tenido mucha influencia en su época y que lo que generaron fueron acciones positivas.

 

Líderes religiosos y espirituales como Jesús de Nazaret, María Teresa de Calcuta, Gandhi, Mahoma. Líderes políticos como Churchill, Roosevelt, Salvador Allende. Líderes sociales como Nelson Mandela, Albert Einstein, Juana de Arco, Marie Curie. ¿Es fácil aspirar ser una de estas personas?

 

Pero resulta que Adolf Hitler también fue un líder, ya que consiguió que todo un país le siguiera en sus locas ideas y, aparte, tuvo la enorme capacidad de influir en el mundo entero ya que provocó la segunda Guerra Mundial. ¿Pero cuántos de nosotros querríamos generar su liderazgo? ¿Cuántos de nosotros nos identificamos con este personaje?

 

Sin duda, nos han vendido la “moto” de que el liderazgo es maravilloso, pero los grandes males de la historia de la humanidad han venido derivados de grandes líderes que, sin duda, creían que estaban haciendo un bien, cuando realmente estaban destruyendo el futuro.

 

2ª razón para no ser líder

Vivir el presente o ser recordado

 

¿Cuántos años estuvo preso Nelson Mandela? ¿Qué le ocurrió a Jesús de Nazaret en sus últimos días? ¿Consiguió Galileo Galilei convencer a sus coetános de la veracidad de sus ideas? ¿Era bien visto y valorado el insigne Leonardo Da Vinci?

 

Podríamos seguir enumerando casos de personajes que hoy todos los recordamos y los admiramos como grandes líderes de la humanidad, pero en cambio no consiguieron triunfar en su época y que se metieron en innumerables problemas por defender sus ideas. ¿Quizás porque eran unos adelantados a su época? Sin duda.

 

Y todo esto para desembocar en un punto: en este mundo del siglo XXI, en el que todo avanza y cambia de manera vertiginosa, con sinceridad, ¿no aspiramos en el fondo a disfrutar de placeres y ventajas en el presente? En el fondo, ¿estamos dispuestos a meternos en problemas porque nadie de nuestro entorno nos entienda?

 

Tengo la sensación de que en un mundo en el que no somos capaces de garantizar qué será de nosotros en los próximos años, ¿cómo nos vamos a preocupar de ser recordados en un futuro? Y, de hecho, ¿realmente aspiramos a eso o más bien nos interesa exclusivamente el éxito presente?

 

 

3ª razón para no ser líder

¿Aún no sabes quiénes son los Reyes Magos?

 

En el mundo empresarial, siempre se ha dicho que el jefe tiene el poder de “autoridad” y el líder tiene el poder de “influencia”. Dicho de otra manera: el jefe puede (y debe) mandar y dirigir; el líder influye en el comportamiento de los demás valiéndose de lo que hace y de lo que dice, pero no ordenando.

 

Claro, uno ve esto expresado así, y a nadie nos apetece eso de ser jefes, porque en el fondo nos imaginamos con una gran capacidad de persuasión y convenciendo siempre a nuestros colaboradores de que nuestra idea es fantástica y provocando un fuerte compromiso hacia los valores de la empresa.

 

Quizás si siguiéramos en esta línea parecería más un cuento de Walt Disney que un post sobre el mundo de la empresa. ¡Bienvenido al mundo real! En un equipo de trabajadores efectivamente te vas a encontrar con una inmensa mayoría de trabajadores comprometidos con el proyecto y los valores de la empresa y que siguen a su líder-jefe.

 

Pero no es menos cierto que te vas a encontrar con trabajadores “quemados” que incluso son dañinos y contraproducentes para los intereses del grupo y de la empresa y a los que más que influir, en la mayoría de los casos nos tendremos que conformar con ordenar y mandar.

 

¿Cómo podemos aspirar a ejercer liderazgo si dentro de nuestro equipo tenemos personas que se dedican a torpedear y perjudicar los intereses de la empresa? Parece complicado, ¿no?.

 

4ª razón para no ser líder

Los líderes no necesariamente cobran más

 

¿Para ser jefe es necesario ser líder? La respuesta es clara: no. ¿Para ser líder es necesario ser jefe? De nuevo otra respuesta sencilla: no.

 

Es bien sabido que en muchos equipos de trabajo y en muchas empresas, las personas que más influencia tienen no son precisamente mandos directivos, sino que son trabajadores que pertenecen a los equipos base. De hecho, cualquier mando directivo inteligente suele dedicar tiempo a indagar quiénes son esos líderes para apoyarse en esas personas y generar corrientes de acción y de pensamiento “espontáneas”.

 

Se reconoce fácilmente a estos líderes de grupos porque cuando estas personas hablan, el resto del equipo paran de hacer sus cosas y les escuchan atentamente. Sin duda, es una sensación maravillosa esa de saber que eres escuchado con interés y que lo que tú dices y opinas, sin llegar a ser dogma, se toma como opinión de peso.

 

Todo muy bonito, pero… ¿Estas personas que lideran sin ser jefes tienen un sueldo más alto que los que no lideran? Pues lamentablemente, en la mayoría de las empresas españolas no, porque aún se sigue cobrando por el nivel funcional y jerárquico que ocupas en la compañía.

 

Quizás por eso, y aunque todos de manera pública alabamos todo lo que tengan que ver con el liderazgo, la mayoría de los trabajadores españoles a lo que aspiran es a ser jefe, ya que aunque luego no presumirán de ello, en cambio sí que se alegrarán al terminar cada mes y ver su nómina ingresada en su cuenta bancaria.

 

 

5ª razón para no ser líder

Ser líder, ¿p´a qué?

 

Calculo que a lo largo de mi vida habré leído más de 50 libros sobre management y liderazgo, de autores españoles y autores extranjeros, defendiendo unas teorías o promulgando otras, en forma de ensayo o en forma de cuento.

 

Pues bien, aún no he leído un libro sobre personas líderes que hablen de los esfuerzos que tienen que hacer las personas para alcanzar esa posición de liderazgo.

 

Nuevamente, uno lee todos estos libros de liderazgo y parecen esos cuentos infantiles que nos contaban para dormir. ¡Qué pocas historias de fracaso nos cuentan de personas líderes que se equivocaron en su capacidad de influir o, simplemente, que no tenían claro en qué influir!

 

¿De verdad para liderar equipos de trabajo es válido el ejemplo de Cholo Simeone o de Guardiola? ¿Realmente son ejemplos válidos para aplicar al día a día de la gestión de un pequeño comercio o de un taller de coches en el que trabajen 6 personas?

 

Dejando claro que me parecen dos grandes entrenadores los que acabo de mencionar, aún recuerdo una chica, que era gerente de un restaurante con 9 empleados que me dijo eso de “yo quiero liderar a mis equipos como hace el Cholo”.

 

¿Y p´a qué quieres ser como el Cholo? ¿Es válida en el mundo de la empresa esa teoría del “partido a partido” para un pequeño restaurante? ¿En qué se parecen tus empleados a futbolistas endiosados que viven en auténticas burbujas de lujo?

 

6ª razón para no ser líder

Se puede ser buen jefe sin ser líder

 

No me gustaría que nadie piense que no me parece importante la capacidad de liderar equipos, porque me parece algo increíble y que genera compromiso con la empresa entre sus miembros.

 

Pero creo que ya está bien de desprestigiar a la palabra jefe y lo que en sí significa.

 

Un jefe (o una jefa) tiene que dirigir a su equipo, a través de una comunicación clara y constructiva. Un jefe tiene que dinamizar la consecución de objetivos dentro de su equipo. Un jefe tiene que dar la cara cuando las cosas van mal. Un jefe tiene que dar ejemplo en todo lo que hace. Un jefe tiene que procurar y facilitar el desarrollo del grupo y de cada colaborador individual.

 

Todo esto significa la palabra jefe. El resto, cuando asociamos que un jefe da voces, que insulta, que menosprecia a su equipo o que es un tirano, quizás deberíamos decir que es un jefe… malo.

 

Cada día lo confirmo, porque he tenido la suerte de toparme con muchos de ellos, que hay excelentes jefes que para nada se consideran líderes y que, de hecho, tampoco aspiran a ello.