En los últimos días se ha provocado un doble revuelo en torno a los becarios y en este post me gustaría dar mi opinión sobre este asunto.

Por un lado, se desempolvó la caja de los truenos a raíz de un artículo en el que se reflejaban las condiciones que viven algunos becarios que con tal de aprender en los mejores restaurantes de España soportan unas condiciones salariales y de trabajo indignas (http://www.elconfidencial.com/espana/2017-04-24/los-becarios-de-adria_1371187/)

Por otro lado, el televisivo Jordi Cruz, jurado de Master Chef, defendía estas prácticas que, tal y como compartió en su Twitter, son habituales entre los restaurantes con estrellas Michelin de este país. De hecho, llegó a admitir que la mitad de su plantilla eran becarios que no cobraban ni un euro.

Teniendo en cuenta que desde diversos ámbitos se han pronunciado con respecto a este asunto, yo quiero compartir mis reflexiones:

 

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#Hipocresía

¿Realmente nos hemos enterado gracias a este artículo de la realidad que viven estos becarios?

Seamos serios: la inmensa mayoría somos conscientes de esta realidad, pero es más fácil hacer como que no nos damos cuenta y presumir de que hemos comido en DiverXO, en Celler de Can Roca o en Martín Berasategui y sacarnos las correspondientes fotos que avalen este momento.

Dicen que la memoria tiene un corto recorrido y éste parece ser el caso con esta historia.

No hace mucho, El Bulli cerraba sus puertas. Y no era porque Ferrán Adria hubiera perdido la ilusión ni porque se le hubiera ido la creatividad. Fue por algo más simple y terrenal: los números no cuadraban.

La misma razón, junto con una mala gestión de su negocio y algunas decisiones que condicionaron la aventura empresarial del negocio, le ocurrió a Sergi Arola cuando cerró su restaurante.

Conclusión: se torna muy complicado el mantener estos negocios porque detrás de cada plato hay horas y horas de investigación y estudio que condicionan la viabilidad económica de estos negocios.

 

#Global

¿Alguien se imagina cuántos becarios hay trabajando en Repsol, en Ikea, en Google, en Movistar o en Inditex? ¿Alguien se imagina cuántos becarios hay trabajando en el 1.200.000 pymes que hay en este país?

Y una pregunta más: ¿alguien sabe cuánto cobran (y si cobran) estos becarios?

Nuevamente la hipocresía nos hace mirar para otro lado, pero no solo hay becarios en los restaurantes con estrellas Michelin.

Son muchas las empresas que aprovechan esta figura del becario, por un lado, para fomentar una “cantera” de empleados jóvenes a los que aportar su filosofía de empresa sin que vengan “contaminados” de otras empresas y, por otro lado, es una forma de ahorrar los costes que tendrían si a estas personas hubiera que contratarlas.

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#Engañar

Dicen que se engaña profesionalmente a alguien cuando le ofrecemos unas condiciones para que se una a nuestro proyecto y finalmente, cuando se ha incorporado, no cumplimos estas condiciones.

Por lo que yo conozco, a los becarios se les suele decir de manera clara lo que van a cobrar durante este período y los horarios que van a tener que cumplir y las funciones que van a tener que desempeñar.

Por lo tanto, la inmensa mayoría ya saben de antemano lo que se van a encontrar antes de ser becario.

¿O realmente no saben los becarios de estos restaurantes Michelin las condiciones de trabajo antes de formar parte de su plantilla?

 

#Intercambio

Yo no conozco a ningún empresario de éxito o profesional de prestigio que no te diga que en sus tiempos jóvenes trabajó de becario o que, incluso, desempeñara un trabajo de manera gratuita o que llegara a ofrecer algún producto o servicio a coste cero a algún buen cliente con la esperanza de poder cerrar un buen acuerdo comercial en el futuro.

Las empresas más reconocidas son conscientes de su valía, de su “saber hacer”, de su prestigio y lo ponen en valor de diversas maneras, y una de ellas es la de ser las primeras a la hora de seleccionar y cultivar el talento profesional.

Desengañémonos: ¿cuántos de los becarios que hay actualmente en este país tendrían la oportunidad de entrar en estas empresas de prestigio o en estos restaurantes Michelin si no existiera la figura del becario?

A Jordi Cruz se le ha criticado por defender que un becario llegue a trabajar gratis. Pero digo yo, ¿estos becarios no saben que están cambiando sus horas de trabajo por aprender en las cocinas de uno de los mejores chefs del país?

En mi opinión son totalmente conscientes y saben que están haciendo una apuesta de futuro.

¿Que sería deseable que todos estos jóvenes tuvieran un buen sueldo acorde a lo que realizan? Sin duda. ¿Serían sostenibles económicamente estos negocios sin becarios? Ahí tengo muchas dudas. ¿Si no existiera esta condición de becario podrían acceder a estos sitios siendo inexpertos? En este caso no tengo ninguna duda con la respuesta.

 

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#Fotocopias

En mis tiempos de universitario, hace casi ya 20 años, teníamos asociada la imagen del becario que solo iba a las empresas a hacer fotocopias y a traer cafés a los compañeros más veteranos.

¿Cuántas veces he escuchado a personas quejarse de que sus prácticas o de su beca porque no le enseñaban nada? ¿Cuántas veces he escuchado que su práctica o su beca ha sido una pérdida de tiempo?

Sinceramente, y siendo consciente de que sería necesario regular de otra manera la labor de los becarios, considero que no es mala inversión de futuro formarse como becario en una gran empresa o con un gran profesional, aunque durante unos meses cambies tu tiempo por ese aprendizaje.