En los últimos dos meses he colaborado en un ciclo de tres afterworks que han organizado conjuntamente la Asociación de Empresarios de Riveira y el Centro Comercial Aberto Viamare. Quiero agradecer la fantástica acogida que han tenido las tres charlas y el cariño que me han dispensado en todo momento.

Y, en este post, quiero compartir lo que he aprendido sobre pequeño comercio en esta hermosa localidad gallega del Barbanza:

 

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Primer aprendizaje sobre pequeño comercio

Los tiempos cambian

No somos conscientes de que hoy en día la realidad del comercio ha cambiado de manera abismal: Internet ha modificado la manera de entender la venta, la globalización ha provocado que todo sea más complejo y ambiguo y el nivel de exigencia de los clientes ha aumentado debido a que cada día tenemos más información.

¿Cuál es la conclusión de todo esto? Si sigues trabajando de la misma manera que hace 15 años, tu pequeño comercio estará abocado al cierre más inmediato, porque tu competencia si se está actualizando para poder optar a nuevas formas de comercio. Así que debería cambiar, y de manera rápida y decidida, porque hoy en día la dinámica de la venta nos indica que o creces o estás fuera del mercado.

Segundo aprendizaje sobre pequeño comercio

Siempre hay otra opción

Algo que he aprendido desde hace tiempo y que he confirmado en estas charlas es que siempre hay una manera distinta de hacer las cosas. Estés triunfando o no estés obteniendo los resultados que esperabas, siempre puedes buscar y ejecutar opciones nuevas.

Por eso, estos tiempos de incertidumbre, más que nunca debes buscar esas opciones que te hagan conseguir resultados nuevos.

Probablemente en tu caso puede que ya hayas intentado nuevas fórmulas en el pasado y, como no te funcionaron crees que esto de cambiar no vale para nada; o quizás como ya has intentado muchas cosas crees que ya no puedes hacer nada más.

No te desanimes, no te frustres y busca una nueva fórmula porque siempre hay una nueva opción.

 

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Tercer aprendizaje sobre pequeño comercio

Lo que no se puede medir no existe

Si ya has asumido que es conveniente provocar cambios en la manera de entender tu pequeño comercio, no debes olvidar que cada cambio, cada resultado (positivo o negativo) debes analizarlo, valorarlo y contrastarlo si está acorde a lo que esperabas o a lo que necesitas.

Observo con más frecuencia de lo que sería deseable, comerciantes y empresarios que te dicen que han generado cambios en sus organizaciones, o que intentaron nuevas prácticas o nuevas campañas de comunicación y de publicidad pero que son incapaces luego de tomar decisiones para el futuro porque no evaluaron los resultados para poder decidir aspectos de futuro.

Recuerda que cada vez que pongas en marcha una nueva idea o un nuevo proyecto debes tener claro qué es lo que quieres conseguir, porque solo este dato será el que te dirá si fue un éxito o un fracaso.

Cuarto aprendizaje sobre pequeño comercio

Dedica un tiempo a planificar

No se puede gestionar un pequeño comercio a base de impulsos e intuiciones. Es habitual observar la toma de decisiones basadas en un impulso que suele estar propiciado porque la facturación no es la que se espera. ¿Qué es lo que suele ocurrir? Pues que las probabilidades de equivocarse son altísimas, porque es difícil que hayamos tenido en cuenta todas las variables que son importantes.

Decidir a base de impulsos, a base de intuiciones suele llevarnos a destinos equivocados que, en muchas ocasiones, lo que generan es que nos metamos en un círculo vicioso del que será difícil salir y que nos conducirá al cierre de nuestro negocio.

Dedicar dos horas al mes, o lo que es lo mismo, 24 horas al año para pensar en mi negocio puede que sea la mejor inversión para tu comercio y su estabilidad en el medio y largo plazo.

 

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Quinto aprendizaje sobre pequeño comercio

¡Recuerda: vendes emociones!

El 85% de todo el proceso de compra-venta es emocional. De la carencia surge la necesidad, de la necesidad el deseo y del deseo  surge el producto concreto que se  compra. Tan solo la última parte de este proceso es racional; el resto es emocional.

Es evidente que tus clientes entran a tu comercio porque vendes un buen producto, o porque estás en una excelente ubicación, o porque tienes un precio adecuado o por una combinación de todas. Pero  no es menos cierto que no conozco a ningún cliente que repita visitas a un comercio si no sale feliz cada vez que nos compra.

Es hora de vender felicidad.